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"Esta será tu última vez" – Memorias de la última conversación que tuve en Cuba

"Esta será tu última vez" – Memorias de la última conversación que tuve
en Cuba

Me llamo Ted Henken, y soy profesor de la de la Ciudad de
Nueva York, donde dirijo el Departamento de Estudios Afro y
Latinoamericanos. Mi especialidad es el tema de Cuba, al que he dedicado
la mayor parte de mis investigaciones durante los últimos quince años,
tal como se puede comprobar por lo que he escrito sobre el tema. He
hecho innumerables viajes a la isla donde tengo muchísimos amigos.

Como parte de mi investigación, acabo de hacer un viaje a Cuba. Allí
pasé doce días (15-27 de abril) y realicé mas de cuarenta entrevistas a
un grupo muy diverso de blogueros y microempresarios.

Regresé de la isla desde hace una semana ya y he tenido el tiempo
suficiente para reflexionar con calma sobre mi viaje y todo lo bueno, lo
malo, lo bonito y lo feo que me pasó allí. La verdad es que fue una
visita muy fructífera tanto en lo personal como en lo profesional. Pude
encontrarme con muchos viejos amigos y colegas como el historiador Julio
Cesar González Pagés – un animador ejemplar de los estudios de género en
el país – y conocer a un grupo creciente y dinámico de jóvenes blogueros
de todas las tendencias políticas quienes me recibieron con mucha
bondad, honestidad y buena fe. También fui testigo del espíritu
empresarial irrefrenable del cubano de a pie al ver la explosión de los
mil y uno micro-empresas por todas partes de la capital.

Si he tardado algo en hacer pública esta reflexión es porque quiero
escoger mis palabras con moderación y inteligencia para que salga la
verdad y para no ser ni usada ni manipulada por fines ajenos. Tampoco
quiero perjudicar a nadie en Cuba – y especialmente a los blogueros
quienes confiaron en mi con buena fe.

No le pedí permiso al gobierno cubano para llevar a cabo esas
entrevistas, ya que se trataba de personas privadas.

Ya sabía de antemano que entrevistar a alguien en Cuba sin el permiso
del gobierno suponía un riesgo, que resulta particularmente elevado
cuando se hace con una visa de y se incluyen a los llamados
"blogueros mercenarios" entre los entrevistados. Pero hace mucho aprendí
que si realmente quieres lograr algo en Cuba es mejor pedir disculpas
después que permiso antes.

En el pasado había tenido experiencias muy frustrantes tratando de hacer
entrevistas sobre el tema del trabajo por cuenta propia, estigmatizado
hasta hace muy poco. Si pidiese una visa para hacer una investigación
sobre un asunto tan "delicado" como los blogs e en Cuba, con
toda seguridad me encontraría con un sinfín de obstáculos burocráticos.
Con toda probabilidad me dirían que no, o nunca me darían una respuesta
clara.

Ya había tratado de invitar el mes pasado a la joven Elaine
Díaz a participar en un panel sobre este mismo asunto en el simposio
"Cuba Futures" del Centro Bildner. Ella estaba dispuesta a participar,
pero me dijo que al final la Facultad de Comunicación de La Universidad
de la Habana, donde trabaja, le negó el permiso de salida dado que
todavía no había cumplido sus tres años de adiestramiento antes de poder
viajar fuera del país.

En mi caso, no quería esperar mis propios tres años para un permiso que
probablemente nunca llegaría.

Uno de los propósitos de las entrevistas realizadas a los blogueros, 18
en total, consistió en preparar un trabajo académico para un panel sobre
blogs e Internet en Cuba para el próximo congreso de LASA (Asociación de
Estudios Latinoamericanos), que se celebrará en San Francisco en la
primavera de 2012. De hecho, la bloguera Sandra Álvarez (Negra Cubana
Tenía que Ser) me invitó a formar parte de un panel que ella organizó
junto a otros jóvenes blogueros cubanos y que entregamos a LASA a
finales de marzo.

No tuvimos suerte con el simposio de Bildner, pero pensamos que a lo
mejor podríamos tener suerte con LASA. Para ello será preciso que tanto
LASA como la sección Cuba de LASA (soy miembro de ambos) aprueben
nuestro panel. Además hará falta la colaboración, tanto del gobierno
cubano como del estadounidense. El primero tendrá que facilitarle el
permiso de salida a los cubanos, mientras que el segundo tendrá que
concederle visas de entrada a los .

Estando en Cuba, pedí permiso para realizar entrevistas a aquellos con
quienes conversé; y tuve la suerte de que nadie me negó ese permiso.
Aunque sí descubrí que mientras estos blogueros estaban dispuestos a
hablar y compartir sus criterios abiertamente conmigo, no lo hacen muy a
menudo entre ellos. Esto sucede probablemente por falta de interés, por
desconfianza, o por miedo a ser contagiados y tildados de "oficialistas"
por algunos y por supuestos "mercenarios contrarrevolucionarios" por otros.

Hablé durante horas con algunos y apenas unos minutos con otros. Aprendí
bastante de ellos y traté de contestar con claridad y transparencia
todas preguntas que me hicieron.

Respeto la soberanía nacional cubana. No me paga nadie ni trabajo para
ninguna potencia o partido extranjero. Aboné todos los gastos del viaje
de mi propio bolsillo. Y estoy en contra de los dos bloqueos (tanto el
que tiene EEUU contra Cuba como el que tiene el gobierno cubano contra
su propio pueblo).

Creo que los muchos problemas que Cuba confronta, algunos reconocidos
por el mismo gobierno, deben ser resueltos por los cubanos, no por los
extranjeros; aunque hay mil maneras en las que simples ciudadanos de
otros países podemos echarles una mano.

Como persona y como académico siempre trato de ser lo más independiente
y lo más inclusivo posible. En el altamente politizado y polarizado
contexto cubano, ésto no es nada fácil. Pero la independencia y la
inclusión son muy valiosas a la hora de analizar, entender, opinar y
escribir sobre esa nación tan compleja y contradictoria que se llama Cuba.

También reconozco que hay una soberanía individual de cada persona y
sólo esa persona debe tener el derecho de dar o negar acceso a sus
ideas, opiniones y experiencias. Eso se llama autodeterminacion y debe
ser un derecho natural y hasta sagrado de cada persona. Aunque sé muy
bien que es el gobierno – no el individuo – quien vigila las puertas de
una nación.

Ningún cubano me preguntó si yo tenía permiso o autorización del
gobierno para hacerles preguntas. Creo que no les importaba. Tuve la
impresión de que se consideran capaces de juzgar por sí mismos si podían
confiar o no en mi buena fe.

Todas las entrevistas que grabé, y grabé casi todas, tuvieron el permiso
previo del entrevistado. En un par de ocasiones, los entrevistados
prefirieron el anonimato, que, naturalmente, garanticé. Sin embargo la
gran mayoría hablaron "on the record," cediéndome el derecho de difundir
sus ideas y opiniones junto con sus nombres, apellidos y fotografías,
aquí en mi , y después en mis publicaciones.

No sé cual fue mi "delito mayor": hacer estas entrevistas sin el permiso
de "papá Estado" o hablar abiertamente con blogueros que el gobierno ha
tildado de "contrarrevolucionarios" en todos los medios oficiales del
país. Aunque también hablé con muchos otros blogueros que se
auto-describen con adjetivos tan variados como marxistas, rebeldes,
revolucionarios, desencantados, feministas, socialistas, alienados,
moderados, izquierdistas, socialdemócratas o liberales.

En ese amplio espectro que constituye hoy la blogosfera cubana habían al
menos dos blogueras, Sandra Alvarez del blog "Negra Cubana Tenia Que
Ser" y Elaine Diaz de "La Polémica Digital," que fueron celebradas como
"buenas blogueras revolucionarias" por los medios oficiales en el
programa de televisión "Las razones de Cuba."

Respecto a la aparición de Elaine en el episodio "Ciberguerra" del
programa "Las razones de Cuba," ella misma me confesó que no le gustó
para nada ser presentada y hasta definida como "La Anti-Yoani."

"Soy mucho más que esto," me dijo.

Así que entré en Cuba como turista porque fui de verdad una especie de
"turista de ideas, opiniones, pensamientos y experiencias." De hecho,
todas las mas de 15 veces que he viajado a Cuba, desde la primera vez en
1997, lo he hecho con un visado de turista. Aunque las torpes,
anacrónicas e injustas leyes de inmigración de los dos países estipulan
que, o bien tienes que viajar como turista, "tomando mojitos en la
" como me dijo un agente de la seguridad del estado cubano durante
un breve interrogatorio en el , o bien no puedes hacer de
turista en absoluto.

Además, conozco a numerosos colegas norteamericanos y europeos
(conservadores, liberales e izquierdistas) que viajan a Cuba muy a
menudo por motivos de trabajo, empleando visa de turista. Es la manera
más fácil y menos burocrática de acceder a la isla y a su pueblo, aunque
al mismo tiempo puede funcionar como una especie de espada de Damocles,
porque te exige portarte bien para no pagar las consecuencias.

Los lectores de este blog saben que no escondí en absoluto mis
actividades. Cada dos o tres dias fui posteando aquí mis observaciones,
además de las fotos de todos los blogueros entrevistados, siempre con su
permiso. También posteé fotos de las mil y una nuevas o renacidas
microempresas, incluyendo un par de fotos de la tarjeta de negocio de
Robertico Robaina, un ex-canciller que ahora pinta y es socio del
paladar La Paila.

Como siempre durante toda mi estancia en Cuba, fui consciente de que "la
revolución tiene amigos y ojos en todas partes," como me dijo una vez un
"seguroso". Así que preferí ser lo mas transparente posible y compartir
las mismas opiniones, tanto en privado como en público.

Hice un gran esfuerzo para escuchar e incluir la mayor variedad de
voces, edades, razas, géneros y posicionamientos políticos.

Así que hablé tanto con Yoani Sánchez y Reinaldo "Macho Rico" Escobar
como con Elaine Díaz y Yudivian Cruz Almeida. Todos ellos son blogueros
jóvenes, al menos en espíritu, a quienes el poder político del país
quiere presentar como enemigos o polos opuestos.

Hablé tanto con dos estudiantes muy hospitalarios de la Universidad de
Matanzas, Roberto Gonzalez Peralo y Harold Cardenas Lema, que fundaron y
administran el sitio "revolucionario" La Joven Cuba, como con Erasmo
Calzadilla y Alfredo Fernández, un par de muy amables jóvenes blogueros
del sitio Havana Times; lo mismo con las negras feministas Sandra
Álvarez y Yasmín Portales, ambas asociadas con el grupo Bloggers Cuba,
que con el periodista Iván García y la abogada Laritza Diversent, negros
también, que están incluidos en el portal virtual Voces Cubanas. Y tanto
con el ex-bioquímico, escritor y fotógrafo, Orlando Luis Pardo Lazo y la
investigadora y opositora Miriam Celaya, como con los programadores
"ZorphDark" y RogerTM que forman parte del colectivo digital Bloggers Cuba.

Parece que mi esfuerzo por ser justo, escuchar sin prejuicios y dialogar
con muchas de las voces de la creciente blogosfera cubana no complació
ni al gobierno ni a los "segurosos" invisibles que me estaban vigilando
durante mi visita.

Descubrí que para ellos soy un elemento "conflictivo" que vino a Cuba
para provocar controversia, a imponer mis "criterios arrogantes" y
"apoyar la contrarrevolución."

De hecho, irónicamente la ultima conversación que tuve en Cuba no fue
con ningún ni con ningún cuentapropista, y desafortunadamente
no me fue posible grabarla: fue con un par de segurosos enojados en el
aeropuerto internacional Jose Martí, justo antes de salir del país.

Los había visto al llegar a la terminal observándome indiscretamente
mientras yo franqueaba mi equipaje. Yendo a pagar mi impuesto de salida
de 25 CUC, pasé a propósito muy cerca de ellos para observarlos mejor.

Antes de pasar por inmigración y seguridad fui al baño, y mientras
estaba en el baño oí anunciar mi nombre por el intercomunicador del
aeropuerto: "Theodore Henken, favor de pasar por Inmigración." Ya sabía
lo que me esperaba al otro lado.

De allí pasé por inmigración y seguridad sin ningún contratiempo. Sin
embargo, al llegar a la sala de espera una mujer uniformada me dijo que
la siguiera a un cuarto pequeño de revisión de equipaje. Allí estaba el
equipaje que había franqueado unos momentos antes. Ya habían empezado a
tomar mis datos personales cuando otro uniformado apareció. Éste me
llevó al otro lado de la sala de espera y entramos en un cuarto de
revisión e interrogatorio aún mas pequeño. Esta vez sí cerraron la puerta.

El uniformado, un joven bastante cortés de 25-30 anos de edad, empezó
tomarme de nuevo los datos, y a abrir y revisar metódicamente todo el
contenido de mi mochila y maleta. Justo al comienzo de la revisión se
vio interrumpidopor un apagón. Pensé, "bueno, el fracaso de la
revolución energética me salvó." Pero me equivoqué, porque volvió la luz
al cabo de unos dos o tres minutos.

Cuando vino la luz se abrió la puerta y entraron en el pequeño cuarto
los dos "segurosos" que antes había visto afuera, de modo que se llenó
la exigua sala de interrogatorio con cuatro personas. Cerraron la puerta
y empezaron de hacerme preguntas muy precisas, mostrando con claridad
que estaban perfectamente al tanto de todas mis actividades durante mis
12 días en el país.

"Ya sabemos en qué andas. Pero queremos saber quien te dió autorización
para hacer entrevistas y llevar a cabo una encuesta en nuestro país?"
dijo el que parecía el jefe de los dos.

Respirando profundamente, contesté: "Bueno, todos los individuos con
quienes hablé me dieron su permiso personal. No pensé que hubiese algo
de malo en hablar con la gente. Además, tengo una guía de paladares y
vine para actualizarla hablando con los empresarios sobre sus negocios."

"Como en cualquier país del mundo, aquí en Cuba hay que tener permiso
para hacer estas cosas y no las puede hacer con una visa de turista. Si
eres un turista debes estar en la playa tomando un mojito, no visitando
paladares y contrarrevolucionarios, y tomándoles fotos. Además, estos no
son empresarios, como dices, sino pequeños negocios familiares."

"Vine a oír de las experiencias y opiniones de estos micro-empresarios,
dada la nueva apertura para el negocio no-estatal. Les expliqué a todos
mi proyecto y ninguno me negó su permiso."

"No es cierto que vinieses a escuchar sino a imponer," me respondió el
mismo agente. "Los cubanos son muy educados y seguro que te van a hablar
porque no saben en que andas. Pero nosotros lo sabemos y no lo vamos a
permitir. Además, te relacionaste con estos blogueros que son elementos
de la contrarrevolución –y los apoyas."

"Bueno, si saben realmente en qué ando, sabrían que hice entrevistas a
muchos blogueros distintos, incluso a los de Matanzas que apoyan a la
revolución. Vine a escucharlos y a dialogar con ellos. Conocen esta
palabra: el diálogo?"

"Sabemos muy bien a qué fuiste a Matanzas. No fuiste a dialogar sino a
imponer."

"No es cierto," respondí. "Fui a escuchar, a dialogar… Intercambiamos
nuestros criterios escuchándonos con respeto. Les hice una entrevista a
ellos y ellos me hicieron una entrevista a mí. Nadie impuso nada a nadie."

"Sabemos que defendiste a Yoani Sanchez, una conocida
contrarrevolucionaria," dijeron.

"Pidieron mi opinión y se la di. También escuché sus criterios y sus
críticas hacia ella. Además, me pidieron consejos sobre su blog para
hacerlo más llamativo," dije yo.

"Ya sabemos todo lo que usted habló con ellos," me informaron,
transmitiéndome la idea que habían conseguido de alguna manera una copia
de la grabación que hicimos. "Y después de que fuiste a Matanzas,
regresaste a La Habana y te reuniste con la contrarrevolucion!"

"Fui a visitar a otros blogueros tanto en lugares públicos como en sus
casas. No son criminales y no es ningún crimen hablar con ellos. Si
fuesen criminales supongo que no estarían en sus casas, sino en la cárcel."

"Lo que si sabemos es que no eres ningún turista sino que viniste a
escribir un libro sobre los blogueros." Y con mucho sarcasmo añadieron,
"a nosotros nos gustaría leer este libro y ver qué tan justo y abierto
al diálogo realmente eres."

"Bueno," dije, "a ver cuando lo termino si puedo tenerlo traducido al
español y les mando una copia."

"Así es. Sabemos que escribes mucho sobre Cuba y que has venido aquí más
de 13 veces."

"Sí. He venido a Cuba mas de 15 veces. Es cierto."

"Bueno," dijo el encargado con gran satisfacción dando por terminada la
conversación, "estamos aquí para informarte que esta será tu última vez.
Entendiste?"

Salieron del pequeño cuarto rápidamente, dejándome un poco frustrado
porque me quedaban un par de cosas por decir. Primero, hubiera querido
avisarles que realmente no me gusta la playa (pero los mojitos, sí).
Además, debería de haberles preguntado por qué el Jimmy
Carter, con quien estoy muy de acuerdo, tiene derecho de reunirse con lo
que llaman "la contrarrevolución" sin ser tildado enemigo de la patria y
yo no.

Ted Henken, Ph.D.
Nueva York

PD: Quisiera agradecer a toda la gente que me ha expresado su apoyo y
solidaridad (virtual) durante la semana pasada desde Cuba (La Habana y
Matanzas), España, , México y los EEUU. Entre ellos quiero
reconocer especialmente a los blogueros cubanos Elaine Diaz (vea Global
Voices), Orlando Luis Pardo Lazo y Yoani Sanchez, quienes han expresado
su apoyo públicamente por Twitter."

http://elyuma.blogspot.com/2011/05/esta-sera-tu-ultima-vez-memorias-de-la.html

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