La doctora que cocina.

La doctora que cocina.

Posted on septiembre 19, 2012

La propuesta llegó a Liutmila como llegan los amores, de improvisto, sin

pretenderlo o buscarlo. Aún no puede olvidar la cara del funcionario

buscando convencerla: ¡Tú sabes cuántos quisieran este viaje!. Cierto

que el lugar de destino no era el mejor, pero al fin y al cabo un viaje

es un viaje.

La reunieron en un salón rodeada de colegas con batas blancas, le

dijeron que la misión estaba dirigida auxiliar al sufrido pueblo de

Haití, que la iniciativa era sustentada por un programa de la

Organización Mundial de la , adscrita a la ONU, y que aún cuando

estaban convencidos que la disposición mostrada por los presentes se

debía al espíritu internacionalista que les embargaba, se les daría un

salario de 300 dólares mensuales diez veces lo que cobraba en Cuba – y

al concluir el convenio, quedarían con un estipendio de por vida

consistente en 50 CUC.

Y allá se fue ella, con la esperanza de una vida mejor para los suyos y

un inmenso dolor en el pecho. Atrás quedaba la familia, dos hijos

menores y un esposo que no puso obstáculos a su determinación, pues

entendió la razón del sacrificio, por ello le alentó: Dale mi amor, si

tan sólo son tres años y cuando regreses podremos comprarnos el carrito.

Haití fue una prueba dura. La nostalgia avivada por la soledad, las

condiciones anormales que debía afrontar día a día; la insalubridad, el

idioma, el clima, todo junto para hacerle la existencia menos llevadera.

El mundo virtual del electrónico le servía para traer desde su

amada isla un soplo de ternura. Por esta vía conoció del progreso

académico de sus hijos, las enfermedades de mamá, los problemas de

trabajo de su marido.

A Cuba regresó cumplido los tres años. El choque fue tremendo. Cierto

que acá tenía lo más preciado, pero durante el periodo que estuvo allén

de los mares adquirió algunos gustos, que por estas insulares tierras no

podía satisfacer. Además, la necesidad acumulada era tanta que lo

adquirido con los ahorros del trienio no cubrían una parte importante de

las carestías.

Por ello cuando meses después le hablaron de , pensó que Dios

había escuchado sus ruegos. A Suramérica marchó y no precisamente para

seguir la ruta de Bolívar, sino para retomar el sueño donde lo había

dejado y, darse tres años más de restricciones en pos del ahorro. Pasado

el tiempo, el día anhelado del retorno al hogar llegó.

Después de unas merecidas vacaciones le ubicaron laboralmente en un

consultorio del Médico de la Familia a varios kilómetros de su casa.

Liutmila recordó entonces lo que era una consulta médica a lo cubano.

Sin en la mañana, sin merienda o almuerzo, sin recetas para

prescribir medicamentos, y lo más traumático, con un salario de miseria

pagado en pesos nacionales.

A pesar de ello seguía siendo una privilegiada. Todavía podía disponer

mes tras mes con los 50 CUC convenidos, algo con lo que muchos colegas,

aún quienes contaban con un grado de especialización superior, no

tenían. Todavía podía darse el lujo de una cervecita el fin de semana,

una familiar al mes, o comprarle la mochila y los zapatos a los

muchachos.

Pero como la felicidad en casa de pobres dura muy poco y, donde manda

Comandante no manda soldado, por razones que el gobierno señaló de

económicas, pero que a Liutmila le parecieron testiculares, le fueron

suprimidos de un plumazo y sin previo aviso o razonamiento, el salvador

estipendio.

Con lo que no contaban los funcionarios es que Liutmila se revelara. La

Doctora había tenido la posibilidad de salir fuera de la cueva que es la

isla de Cuba y conocer la experiencia de otros pueblos que no dependen

del Estado para su subsistencia. Por ello renunció y se puso a laborar

como cocinera en una fonda clandestina que ella misma administra.

Liutmila me ha confesado que desde que dejó de ejercer la es

otra. Ahora tiene su propio negocio, no recibe órdenes de nadie, ni

depende de un gobierno que le utilizó en el pasado para sostener su

agenda propagandista. Ahora nadie le llama por su nombre, para

reconocerle le nombran La doctora que cocina.

http://elefanteinsumiso.wordpress.com/2012/09/19/la-doctora-que-cocina/

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