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El exilio cubano y la democracia

PEDRO CORZO: El exilio cubano y la democracia
12/18/2014 2:00 PM 12/18/2014 9:57 PM

El exilio cubano ha cumplido un rol en la lucha a favor de la democracia
en Cuba que no tiene precedentes.

Entre los factores que le confieren esa condición está la diversidad de
orígenes políticos de sus integrantes, la estrecha relación de los
exiliados con quienes luchan al interior de la isla, el haber organizado
durante décadas congresos, protestas y manifestaciones a favor de la
y la democracia y como colofón, por más de medio siglo, ser el
principal acusador del castrismo en foros nacionales e internacionales.

Cierto que en principio un exiliado es un perseguido, un opositor, un
individuo que pudo ser encarcelado y que se vio obligado a huir de sus
país, pero es justo decir que el exilio no es cuestión de veteranía,
sino de la conducta que se asume cuando se llega a otra nación.

No importan los años de . Hay que estar laborando por el
regreso. Dejar de trabajar por retornar a la patria, coloca la condición
de exiliado en el pasado y simplemente el individuo se ha convertido en
un inmigrante.

Entre el exiliado y el inmigrante hay diferencias de causas. El exiliado
ha sido perseguido por sus ideas o acciones de carácter político.
Exiliarse nunca debe ser el objetivo de los que enfrentan una dictadura,
sino una opción para continuar la lucha en otras latitudes.

Exilio es crisis de conciencia, no con la nación sino con el gobierno
que la conduce. El exilio, voluntario o por destierro, es distancia,
lejanía de la patria, pero no del culto. Se sigue con la casa a cuestas.
En la conciencia está la memoria y el compromiso.

Justo es recordar que en los tiempos más oscuros del castrismo cientos
de hombres partieron de playas ajenas con las armas en las manos, a
reconquistar las propias. Muchos murieron en combate o fusilados y no
faltan los desaparecidos.

Amplios sectores del exilio en todo momento han prestado asistencia a
los que han luchado en Cuba. Primero con armas y explosivos, después con
los materiales necesarios para la acción no violenta que los opositores
continúan desarrollando en la isla.

El exiliado siempre será un militante de la causa que lo llevó al
extrañamiento, nunca un individuo indiferente a lo que acontece en su
país ni que eluda los riesgos que conlleve actuar para producir un cambio.

Hay que destacar que el exilio también ha sido el reservorio de muchas
de las mejores tradiciones cubanas. Conserva costumbres y evoca lugares
trascendentales de la historia de Cuba. El arte en todas sus
manifestaciones y la cocina se conservan en cada hogar, al igual que la
mayoría de los padres tratan de que sus hijos conserven la lengua materna.

Cierto también que algunos exiliados pueden faltar al compromiso
contraído con los ideales defendidos. La frustración, el desencanto y
haber sembrado sin frutos, pueden conducir a un punto de no retorno en
que el olvido es necesario para poder seguir viviendo, un sentir válido,
pero ya no es exiliado.

El sentir del exiliado no tiene relación con la nostalgia dulce y quieta
de que puede ser anulada con una nueva experiencia, o con el
retorno temporal al lugar de los recuerdos.

Exiliarse es una decisión política. Una resolución que se toma porque el
espacio de la persona es anulado por la acción gubernamental. La
condición de exiliado exige pensamiento y acción en contra del gobierno
que destierra, que reprime.

El exilio ha durado tantos años que algunos lo califican de histórico,
un término válido para representar a las decenas de miles de personas
que abandonaron a Cuba en su juventud y han envejecido laborando por un
retorno en libertad y democracia, pero no resta méritos a quienes
arribando a otras costas en tiempos más recientes, se suman a la digna
tarea de trabajar por el bien del país en que nacieron.

Sin es justo rendir tributo a los pioneros del exilio. A los que
arribaron a cualquier país, a los que se asentaron en cualquier pueblo
sin importar el tiempo que transcurría ni los problemas que podían
enfrentar en el país que les había acogido; lucharon incansablemente por
destruir la dictadura.

Hay muchas personas que han pasado a ser paradigmas del exilio político
cubano, pero también hay muchos héroes desconocidos que nunca deberían
ser olvidados. Mujeres y hombres, abuelos, abuelas, desaparecidos en su
mayoría, que hubieran deseado dejar sus huesos en la tierra en la que
nacieron, que los que han sobrevivido deberían honrar.

El exilio y la oposición interna en el presente están enfrentando
grandes retos. La colaboración debe ser cada día mas estrecha, defender
a ultranza la independencia de acción para evitar un nuevo Tratado de París.

Periodista de Radio Martí.

Source: PEDRO CORZO: El exilio cubano y la democracia | El Nuevo Herald

http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article4526709.html

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