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Una paz duradera en Navidad

Una paz duradera en Navidad
CLIVE RUDD FERNÁNDEZ | Londres | 24 Dic 2014 – 10:59 am.

Una tregua navideña en medio de la Primera Guerra Mundial hizo creer a
muchos que la paz había llegado. ¿No es lo mismo que ocurre ahora entre
Cuba y EEUU?

OPINIÓN: Rodiles: Te seguimos buscando Patria Ponte: A la búsqueda de un
nuevo enemigo Fiallo: El deshielo, ¿un regalo envenenado? Aquique:
¿Quién se resiste más a la suspensión del ?DDC: El muro del castrismo

Desde hace varias semanas un comercial está dando mucho de qué hablar en
Londres. El corto publicitario es de Sainsbury’s, la tercera cadena más
grande de supermercados en Reino Unido. En menos de 4 minutos, nos
presenta una historia ubicada en el frente occidental de la Primera
Guerra Mundial, durante la Navidad de 1914.

Las trincheras de los alemanes y los británicos estaban lo
suficientemente cerca entonces como para ver las decoraciones de Navidad
que colgaba cada ejército. Comenzaron a cantar villancicos,
específicamente “Noche de paz”. Los alemanes lo cantaban en alemán y los
británicos lo seguían en inglés. Ambos lados comenzaron a gritar saludos
de Navidad. Esa noche la artillería permaneció silenciosa.

A la mañana siguiente, algunos soldados comenzaron a salir de sus
trincheras de forma cautelosa. En lugar de sus armas de combate llevaban
pequeños regalos (whisky, cigarrillos, chocolate) que comenzaron a
intercambiarse. Jugaron al fútbol con pelotas improvisadas, se abrazaron
y estrecharon sus manos. Las imágenes de publicidad de Sainsbury’s
termina con la frase “La Navidad es para compartir”.

Lo más interesante de este bien diseñado mensaje publicitario es que se
basa en un hecho real que los historiadores llaman “la tregua de
Navidad”. Según cuentan, esa tregua se expandió a varias áreas de
combate y, aunque en algunos lugares duró solamente una noche, en otros
duró hasta el Año Nuevo, e incluso hasta el mes de febrero. La euforia
de paz se diseminó por todas partes y algunos soldados llegaron a creer
que el cese el fuego era permanente, dando gritos de alegría y paz.

Pero la guerra continuaría 4 años más y los gritos de esperanza de paz
resultaron ser infundados porque las bases del conflicto seguía intactas.

Hace unos días, cuando escuché las campanas de La Habana redoblar por el
fin del conflicto cubano–estadounidense, no pude evitar el paralelismo
con “la tregua de Navidad”.

Raúl Castro llegó a decir que “hemos la guerra” y un viejo amigo
escritor que solía ser parte del círculo más íntimo de Fidel y Raúl
Castro, me dijo muy alegre: “Clive, la guerra ha terminado”.

Todo este regocijo me parece, desafortunadamente, muy prematuro,
desproporcionado. No quiero que se me malinterprete: a mí me gustaría
ver unas relaciones bilaterales entre Cuba y EEUU estrechas, saludables
y prósperas. Sin embargo, no creo que los intercambios de prisioneros
anunciados la semana pasada y las medidas unilaterales de relajamiento
del embargo conduzcan a una paz duradera.

Para que se logre paz duradera tiene que existir respeto muto y
desarrollo de gestos de buena voluntad con el objetivo de que todas las
partes progresen.

Obama y una parte importante del equipo bipartidista que diseñó el
cambio de política hacia Cuba sabe y entiende que el Gobierno de Cuba es
una dictadura y han diseñado las nuevas medidas (aunque de forma muy
ingenua) no para que el Gobierno de Cuba crezca y se desarrolle de forma
saludable, sino con la esperanza de que surjan cambios democráticos que
den al traste con el régimen de La Habana. Como han dicho, intentan un
truco nuevo para obtener un viejo sueño: el fin de la dictadura en Cuba.

Después de la tregua de Navidad de diciembre de 1914 se produjeron otros
episodios de armisticio informal, pero ninguno resultó en una paz
duradera. Solo la firma de los acuerdos de Paz de París (1919-1920) puso
fin al conflicto bélico.

El conflicto entre la política exterior de EEUU y la de Cuba tiene bases
morales, políticas, económicas y sobre todo estratégicas. Estos
diferendos no se resuelven con el cambio de política actual de
Washington para con la Habana. No nos olvidemos de que fue el gobierno
comunista de Cuba el que estuvo a punto de eliminar millones de
estadounidenses con el emplazamiento de varias cabezas nucleares durante
la Crisis de los Misiles de octubre de 1962.

¿Cree realmente la Casa Blanca que el Gobierno de Cuba dejará de ser una
amenaza para sus intereses domésticos o externos? Con frecuencia se cita
a y a como ejemplos de dictaduras comunistas con las
cuales EEUU ha logrado buenas relaciones diplomáticas y comerciales. De
esto se deduce que con Cuba se puede aplicar la misma metodología.

Tengo la firme convicción de que los cubanos demócratas dentro y fuera
de Cuba no aceptaremos “el cuento chino”, de la misma forma que no creo
que los norteamericanos demócratas permitirán por mucho tiempo una
relación diplomática con una dictadura (en su patio trasero) que golpea
sistemáticamente a nuestras hermanas y madres vestidas de blanco.

A todos los que ahora festejan este primer “armisticio” les recomiendo
que no se hagan muchas ilusiones. Hasta que el gobierno dictatorial que
rige Cuba no nos devuelva nuestros derechos fundamentales, no habrá paz
duradera.

Les deseo una Feliz Navidad a todos.

Source: Una paz duradera en Navidad | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1419371436_11990.html

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