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No quiero seguir botando animales chiquitos

“No quiero seguir botando animales chiquitos”
Centenares de personas esperan turno para esterilizar a sus mascotas en
La Habana Vieja
La iniciativa, de Spanky Project, intenta paliar los sacrificios y
abandonos de animales domésticos
YOSMANY MAYETA LABRADA, La Habana | Febrero 25, 2016

“A los últimos cachorros los ahogué en un cubo al nacer”, comentaba este
miércoles la dueña de una perra a punto de ser operada dentro de una
campaña de esterilización en La Habana Vieja. Historias similares se
sucedían en la cola, nutrida pero organizada, de quienes deseaban
obtener un turno para las cirugías gratuitas.

Desde el lunes pasado, muchos interesados se congregan en el lugar
acompañados por sus mascotas, que van desde animales de raza, hasta
satos sin pedigrí. “No quiero seguir botando animales chiquitos”,
advertía otra señora que reside muy cerca de la calle Oficio, donde se
ha montado la improvisada clínica y cuya perra ha tenido tres partos.

Miles de perros y gatos viven abandonados a lo largo del país y no
existen programas de protección y adopción de mascotas. Para intentar
paliar esta situación, periódicamente se realizan iniciativas como la
que esta semana han auspiciado la Oficina del Historiador de la Ciudad y
el grupo canadiense Spanky Project.

María Gloria Vidal, presidenta de la Sociedad sobre Bienestar Animal,
lamentó hace unos meses en la prensa oficial que la población cubana
“adolece de cierta cultura y nivel de responsabilidad sobre la tenencia
de animales”, por lo que cuando las estrecheces económicas afectan a una
familia “la solución es deshacerse de ellos. La mayoría de las veces son
echados a la calle”.

Desde finales de la década de los ochenta, varios grupos han tratado de
promover una Ley de Protección y Bienestar Animal, sin éxito. En el año
2000 se celebró un encuentro de control de población canina auspiciado
por la Asociación Mundial de Protección Animal, pero hasta el momento ni
el Instituto de Higiene y Epidemiología, ni el Ministerio de
Pública han puesto en práctica los acuerdos de la cita.

“Aquí es difícil buscar para las personas, imagínense mantener
además un animal”, reconoce Flora, una maestra jubilada que llevó a su
perra salchicha a ser intervenida quirúrgicamente porque teme que para y
“tenga que compartir” sus pocos recursos “con otros animales más”. Flora
asegura que nunca abandonaría a un animal afectivo: “Primero muerta que
tirar un inocente para la calle”.

Los turnos para las operaciones de esterilización se agotaron desde
horas tempranas en los últimos tres días. Susana Hurlich, canadiense al
frente del proyecto, explicó que se ha previsto que sean atendidos 40
perros y 40 gatos cada día hasta el 26 de febrero y que además se han
inscrito algunas colonias de animales recogidos en espera de adopción.

Hulrich explica que “ante la demanda que ha tenido la campaña, ya se
confecciona una nueva lista” y se hacen gestiones para que les permitan
habilitar “un espacio en la Quinta de los Molinos”, aunque todavía no
hay fecha para la apertura.

Iniciativas como estas deberían “repetirse más a menudo”, comentaba
Damián, un joven que esperaba su turno con su perra boxer. “Lo que hay
que hacer es enseñar a los niños a amar desde muy temprano a los
animales, para evitar todo lo que estamos viendo en abuso y abandono”,
reivindicaba.

Yanelis Núñez, residente en el municipio 10 de Octubre, ha recibido la
campaña de esterilización con alivio. “Tengo dos gatos y una ha parido
varias veces. Creo que ya es tiempo de ligarla”, asegura. Núñez
considera que con estos animales la situación de maltrato y abandono “es
peor” porque hay “mucha menos sensibilidad que con los perros”.

Una investigación a cargo de la entidad Aniplant reveló que en un año se
invierten en Cuba unos 1.500 pesos convertibles en esterilizaciones por
cada 5.000 perros, mientras que en el sacrificio de los animales
capturados en la calle se emplean más de 10.000 litros de gasolina
anuales solo para transportarlos. Así, son llevados a lugares donde el
hacinamiento y la crueldad al practicar la eutanasia horrorizan a los
amantes de las mascotas.

La propuesta de Spanky Project ha surgido para mejorar esta situación.
La asociación está impulsada por el canadiense Terry Shewchuck, que hace
varios años estuvo de vacaciones en Cuba y descubrió alarmado la
ausencia de un sistema de atención a los animales. Por más de una
década, su grupo ha prestado cuidados clínicos y servicios de
esterilización a miles de mascotas.

El próximo sábado la campaña brindará la posibilidad de vacunación y
desparasitación en la clínica Laika, también de La Habana Vieja. Un
momento en el que probablemente vuelva a repetirse la escena de decenas
de personas a las que une un sentimiento común: el amor por los animales.

*La clínica ambulatoria con instrumental donado por la parte canadiense
ha sido instalada en la Casa Calderón en la calle Oficio, entre Santa
Clara y Sol, Municipio Habana Vieja. Debido al carácter limitado de la
oferta se ha habilitado el teléfono +53 78609463 para que los
interesados reserven un turno.

Source: “No quiero seguir botando animales chiquitos” –
www.14ymedio.com/nacional/quiero-seguir-botando-animales-chiquitos_0_1951004881.html

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