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A Perucho Figueredo el nombre no le sirve de nada

A Perucho Figueredo el nombre no le sirve de nada
Aunque es descendiente del mambí que compuso el Himno Nacional
miércoles, marzo 16, 2016 | Frank Correa

LA HABANA, Cuba.- Pedro Figueredo, “Perucho”, vecino de Paquito Borrero
entre Remus y 24 de febrero, Palma Soriano, provincia de Santiago de
Cuba, fue trasladado la semana pasada en una ambulancia al de
Santiago, con insuficiencia renal aguda, y aunque sus familiares se
esforzaron en ingresarlo les resultó imposible. Los médicos dictaminaron
que su tratamiento era en la casa.

“Lo llevaron de urgencias en una ambulancia a Santiago, porque tenía
fiebres y escalofríos, y a ratos perdía el conocimiento”, cuenta su
hijo, Pedro Michel Figueredo. “Luego de varios análisis dijeron que no
estaba para ingreso y debía realizarse un estudio en su localidad de
residencia, donde en casi un mes no han hecho nada. Tuvimos que regresar
a Palma de madrugada, en un camión, de pie. Mi padre no puede comer
desde hace varios días, y lo peor es que no orina. Está muy mal”.

Irma, su esposa, desesperada al ver que la de su marido se
resquebraja cada vez más, dice: “Hemos ido dos veces a ver a un urólogo
en San Luis, que es lejos de aquí, todo es gastos y más gastos, para al
final no resolver nada”.

Este no es un Perucho cualquiera, sino un tataranieto del patriota que,
sobre la montura de su caballo, escribió las notas del himno nacional
cubano. Cantado todas las mañanas en las escuelas, en los actos
oficiales y al izarse la bandera, en lo más alto, por las victorias en
el deporte.

“Eso de ser descendiente del Perucho que escribió el himno jamás nos ha
servido de nada. Al contrario, nadie nos relaciona. Ni nosotros tampoco.
Porque es una injuria vivir así, en una casa de mala muerte, sin empleo,
ni una adecuada alimentación, ni atención médica”, dice Yanet Figueredo,
su hija.

De joven, Perucho fue marino mercante, un genio de las salas de
máquinas. Viajó por medio mundo gracias a su preparación técnica, no por
ser descendiente del mártir mambí. Su familia vivió con holgura hasta
que cayó el campo socialista, la economía tocó fondo, se instauró el
“Periodo especial” y el gobierno tuvo que cerrar muchos frentes, uno de
ellos la marinería, donde vendió hasta los barcos.

Entonces llegó el eclipse a la familia, el deterioro de la , la
falta de dinero, la ración fría, el invento. Perucho tuvo que dedicarse
a la mecánica. Llegó a ser el más famoso de Palma Soriano, arreglando
todo tipo de motos y autos. Y algo insólito: no cobraba un centavo.
Decía: “La situación está dura. Entre cubanos tenemos que ayudarnos”.
Aunque de vez en cuando algún director de empresa le hacía un regalo por
sus servicios, o personas con solvencia económica lo obligaban a aceptar
unos dólares, sin entender el altruismo de aquel pobretón de la calle
Paquito Borrero.

En el 2001 rubricó el “Proyecto ”, que exigía al gobierno,
mediante una determinada cantidad de firmas, la realización de un
plebiscito. “Estaba ilusionado con aquella forma de lucha pacífica.
Creía cumplir un llamado del deber”, me contó una vez Pedro.

Por esa causa, la policía política le preparó una encerrona, y tras una
maniobra amañada lo sancionaron por un delito común a cuatro años de
privación de , en el Centro Correccional “El Caguayo”, donde
cumplió hasta el último día.

Al salir en libertad se desgastó buscando la manera de emigrar. Sus
ansias de alcanzar la libertad fuera del país se ahogaron por completo.
Lo aplastó la depresión. Sus riñones colapsaron.

Hoy la familia Figueredo busca desesperadamente, con los pocos recursos
que acopian, atención médica y tratamientos, porque temen por la vida de
Perucho, que palidece cada día y su espíritu se hunde.

“Morir por la patria es vivir”, dice Michel, mientras despluma una
paloma para hacerle un caldo. “En verdad que son palabras bonitas, de
poema. No sé la intención de aquel Figueredo en el momento que redactó
las notas. Si tenía hijos, y nietos. Si pensaba en los bisnietos y en
los que vendrían después. Lo cierto es que mi padre tal vez esté
muriendo por la patria, algo así como un destino de nuestra familia”.

Source: A Perucho Figueredo el nombre no le sirve de nada | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/a-perucho-figueredo-el-nombre-no-le-sirve-de-nada/

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