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CCDH

Martha Frayde: "Cuba vive un momento de parálisis política total"

Posted on Sunday, 01.04.09Martha Frayde: "Cuba vive un momento de parálisis política total"By WILFREDO CANCIO ISLA/El Nuevo HeraldMADRID

Casi al cumplirse medio siglo del triunfo revolucionario que respaldó con pasión desbordada en enero de 1959, la doctora Martha Frayde prefiere pensar en esta etapa histórica como "un interregno", un espacio de tiempo en el que Cuba ha vivido congelada, sin libertades democráticas ni derechos ciudadanos.

"Hace 50 años nadie pensó que llegaría a presenciar esta desintegración nacional, este deterioro tan terrible de la vida de los cubanos", comenta Frayde con la serenidad que le proporcionan sus 88 años. "Las personas que vayan a tener responsabilidad ejecutiva en una Cuba futura deberán hacer una radiografía de lo que ha sucedido en estos años para saber por dónde conducir al país: será una tarea extremadamente difícil".

Reacia a las entrevistas, Frayde habló con El Nuevo Herald en la sala de su apartamento en Madrid, repleto de libros y motivos cubanos. Sobre un librero, la conocida foto de José Martí en Jamaica, en 1894. En las paredes de la sala cuelgan cuadros de Amelia Peláez, Fidelio Ponce y Wifredo Lam, su gran amigo. El pasado año entregó 49 cuadros de su valiosa colección a la de Miami y aguarda por un trámite para completar el donativo de los que aún permanecen en su poder.

Está ya recuperada de una reciente cirugía ortopédica, pero camina aún con dificultad, apoyándose en andadores. Mantiene la mente lúcida, su conversación es fluida y culta, y no ha pedido la sonrisa ni su peculiar capacidad de ironizar.

"Yo nací de pie, y los que veníamos de pie teníamos suerte", dice jocosamente. "Y realmente no puedo pedirle más a la vida: he viajado mucho, he tenido una buena educación, he conocido gente ilustre y famosa, la me ha acompanado hasta la vejez y como en mi casa mejor que en el Palacio Real…"

Nació en 1920 en un hogar de profesionales virtuosos en pleno barrio del Vedado. Hija de un científico prominente y una periodista que escribía sobe "femineidades"en la popular revista Carteles, Frayde se graduó de Medicina en la Universidad de La Habana en 1946 y de inmediato se alistó para cumplir estudios de postgrado en las universidades de Montral y McGill, en Canadá.

Regresó a Cuba en 1948 y, sin experiencia ni vocación políticas, se vio de repente involucrada en los torbellinos de la época.

Militante del Partido Ortodoxo y protagonista de primera fila en la revolución de Fidel Castro, impulsora del proyecto del Nacional y la Escuela de Enfermería de La Habana, representante de Cuba en la UNESCO hasta 1965, Frayde discrepó del rumbo totalitario del régimen y renunció a su puesto en París. Desoyendo las recomendaciones de sus amigos cercanos, volvió a La Habana, se reincorporó al ejercicio de la Medicina y comenzó a ventilar sus discrepancias públicamente.

Decidió que quería marcharse del país, pero Fidel Castro se negó a otorgarle el permiso de salida.

"Entonces comencé a reunirme con personas que estaban inconformes con la situación del país; nos veíamos en el parque de 19 e I [en el Vedado] para que pareciera un encuentro de amigos en un lugar público", recuerda. "Siempre con la idea de desafiar al régimen pacíficamente, porque la caracterizó la vida republicana, el propio Movimiento 26 de Julio se inició con violencia y llegó al poder con violencia, y eso no ha sido nada positivo para la nación".

Así se gestó el movimiento de derechos humanos, que el 28 de enero de 1976 fundó su primer grupo de activismo pacifista: el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (), establecido por Frayde y el profesor Ricardo Bofill. A ellos se sumaron el ex diplomático y asaltante del Cuartel Moncada, Gustavo Arcos Bergnes, y el profesor Elizardo Sánchez Santacruz.

"Nuestro aporte quedará para la historia", afirma. "Tuvimos la determinación de enfrentarnos con valentía al régimen en momentos en que eso costaba muy caro".

Pocos tiempo después, el 10 de julio de 1976, Frayde fue a la cárcel bajo acusaciones de reunión con contrarrevolucionarios, vínculos con agentes de la CIA e intento de del país. La condenaron a 29 años. Cumplió tres años y cuatro meses en la prisión Nuevo Amanecer antes de salir en y marchar al exilio en España, en diciembre de 1979.

"Agradezco a la vida haber estado en la cárcel", confiesa Frayde, que pasó nueve meses en una celda preventiva de cinco por seis metros, hacinada junto a una treintena de presas comunes. "Como médico no había tratado al pueblo cubano en los estratos más bajos, y puedo decir soy un ser humano más comprensivo después de pasar por esa experiencia, más propia de un manicomio que de un centro penitenciario".

Levantar la cabeza

Frayde recuerda que llegó emocionalmente destruida al exilio, pero muy pronto levantó la cabeza "porque estaba consciente que la lucha era muy larga".

"No guardo odio, soy cristiana y el odio no cabe dentro de mí", asegura. "Al final de mi vida me doy cuenta de que debía haber tenido más generosidad y tolerancia para evaluar a ciertas personas que me hicieron daño, pero nunca odié. Dios se encargará de juzgarnos".

En el exilio, ella ha sido una incansable promotora del CCDH, denunciando las violaciones del régimen cubano y reclamando la liberación de los presos políticos: "Cuando salí de la cárcel sabía que era imposible quedarme allí y tenía la esperanza de hacer algo por Cuba desde afuera, con una causa que pudiera unir a todos los cubanos, más allá de las controversias políticas e ideológicas".

Una de sus contribuciones fundamentales ha resultado la confección del boletín trimestral del CCDH, que desde 1989 se distribuye trimestralmente, con documentos, informaciones y denuncias de la situación de Cuba. Lo realiza desde su apartamento en Madrid, "sin computadora y sin , porque en cuanto a las nuevas tecnologías me quedé en el fax, soy de la era de la carreta".

Es una firme de defensora de Miami como espacio para preservar la memoria cubana: "Gracias a que existe Miami, la historia y las tradiciones cubanas se han salvado del olvido. No niego que hay gente en Miami que se pasa en extremismos, pero eso forma parte de nuestra idiosincrasia. Si no existieran las voces de Miami, el régimen hubiera tenido luz verde total para borrar la verdad ante el mundo".

Se mantiene al tanto del acontecer cubano. No sólo revisa y recopila notas de los principales medios de comunicación, sino que está en contacto sistemático con colaboradores y amigos alrededor del mundo.

"Cuba vive un momento de parálisis política total", señala la activista. "Los ciclones han acabado de remachar la situación económica y uno se pregunta con incredulidad hasta dónde puede llegar la capacidad de resistencia del pueblo cubano".

Frayde se remonta a los días de la eclosión revolucionaria y la llegada de Fidel Castro al poder. Su grado de confianza con el líder cubano llegó al punto de que Castro le entregó una nota de puño y letra para el acceso de manera permanente a su presencia física, en enero de 1959, y le comisionó personalmente la construcción del Hospital Nacional "Enrique Cabrera". El cheque de $5 millones entregado por la firma Gravi para la edificación fue incluso ordenado a nombre de Frayde.

"Los cubanos nos dejamos pisotear por enamorarnos de su personalidad: fue una especie de anestesia colectiva que nos invadió a todos", rememora. "Yo quería hacer algo grande por mi país, modernizar las estructuras de los hospitales, extender la salud pública a los lugares más remotos, crear la carrera para auxiliares de enfermeras… Creo que logré cosas importantes, pero estaba muy inmersa en el trabajo y vine a darme cuenta de la deformación del proceso con posterioridad. Fidel Castro nos engañó a todos, empezando por mí. Los visionarios del primer momento fueron la minoría".

Una arbietrariedad suprema

Para ella, el rumbo de la revolución comenzó a torcerse desde los primeros días de la llegada de Castro al poder, y el ejemplo más contundente fue el fallo revertido en el proceso judicial contra 43 pilotos de la Fuerza Aérea del régimen anterior. Un tribunal presidido por el comandante Félix Pena los absolvió el 2 de marzo de 1959, pero esa mismo día el "máximo líder" anuló el veredicto y convocó a un nuevo juicio con diferente tribunal, en el cual los pilotos resultaron condenados a largas penas de cárcel.

"El juicio de los aviadores resultó en una arbitrariedad suprema -asevera. Fue un claro indicio de que Fidel Castro era capaz de vulnerar sus propias promesas".

-Pero el momento que marcó su ruptura con el proceso, ¿cuál fue?

"Mis discrepancias empezaron con el Ministerio de Salud Pública, pero el conflicto espiritual que me llevó a romper con el régimen fue la Crisis de los Misiles en 1962, cuando vi la posibilidad de una destrucción del mundo a merced de las ambiciones políticas y totalitarias de Fidel".

-¿Cuál es su visión personal sobre Fidel Castro desde los días del Partido Ortodoxo?

"Es un hombre a quien le gustó siempre rodearse de gente inferior a su capacidad intelectual y que siempre estuviera dispuesta a asumir lo que él proyectaba, sin análisis crítico. Desde los días de la lucha armada, su movimiento no dudó en liquidar a todo el que se le enfrentaba. Su relación con las ideas democráticas y la capacidad de oir a sus colaboradores cercanos no pasó nunca de ser un mimetismo, una bandera para camuflar la personalidad autoritaria. Los libros que leía siempre fueron para sacar ejemplos aplicables a sus objetivos de lucha. Era un hombre bien ortodoxo en sus lecturas".

-Como médico, ¿le dio consejos alguna vez?

"No, siempre lo conocí con mucha salud. Pero la vigilancia médica y la búsqueda de los mejores medicamentos para él siempre estuvieron a la orden del día desde 1959. Recuerdo que estando yo en París, Celía Sánchez me llamó para que le localizara a Fidel, con carácter urgente, un medicamento inglés de última generación, y se mandó a pedir a través de la Embajada cubana en París. Me imagino que ahora los cuidados y la supervisión médica deben estar al máximo".

-Usted tuvo también estrechos vínculos con Ernesto Ché Guevara. ¿Cómo lo recuerda?

"Aunque tengo perfecta noción de los errores del Ché, de su responsabilidad en los fusilamientos sumarios y de su afán de aceptar cargos que no se correspondían con su formación, guardo buenos recuerdos de él. Parece que le simpatizó la idea de una mujer médico decidida a hacer un hospital y una escuela de enfermeras. Machadito Ventura [José Ramón Machado Ventura, actual vicepresidente primero del Consejo de Estado] tenía unos celos tremendos y me hacía la vida imposible, y el Che me respaldó siempre. El estaba entusiasmado con mis iniciativas y venía a conversar conmigo, muchas veces hablábamos en francés. Pocos días después de conocerlo, le pedí revisar los archivos de Batista en [la fortaleza de] La Cabaña y él le dio órdenes a Antonio Núñez Jiménez para que yo buscara mi expediente, y así aproveché también para sacar los expedientes de muchos amigos. Me ofreció un jeep para moverme y me dio todas las facilidades para que fuera a a comprar equipos médicos y camas con destino al Hospital Nacional. Así es la vida, el ser humano tiene esas ambivalencias sentimentales".

-¿Y Raúl Castro? ¿Cómo era entonces Raúl Castro?

"Era una persona con la que se podía hablar, y que como dirigente político tenía una gran capacidad de organización. Sin dudas, desde su infancia hasta el presente ha tenido una fijación o dependencia a la figura de Fidel, y eso se ha demostrado hasta los días actuales. Fidel Castro creó un andamiaje en el poder que le ha impedido gobernar a Raúl. Creo que su preocupación hacia sus hijos y su familia demuestra que es una persona diferente a Fidel".

-¿Cree que el castrismo podrá sobrevivir a los Castro?

"La historia demuestra que cuando los dictadores mueren se produce un cambio radical en el país. Mire el caso de Franco, de Pinochet, de los regímenes de Europa del Este. Pienso que el cambio hacia la democracia va a producirse gradual y pacífico. Y que será inevitable".

No al Nuremberg cubano

Frayde se opone a un Nuremberg cubano para aplicar justicia por los desmanes cometidos durante el régimen comunista.

"A largo plazo lo que necesita un país es algo más que un proceso de Nuremberg. ¿Cree usted acaso que la evolución de Alemania ha derivado de esos juicios? Hay que darle esperanzas al pueblo y habrá que actuar con mucha paciencia, tolerancia e inteligencia, poniendo por encima los deseos de hacer avanzar a la nación. Pero aunque anhelo volver a una Cuba democrática, no sé si mis años me lo permitirán".

-¿Y Fulgencio Batista? ¿Cuál será el juicio definitivo de la historia?

"Como figura histórica se va a favorecer de los errores de Fidel Castro por estos 50 años. Fidel Castro lo ha dejado chiquito como ".

¿Cómo le gustaría que la recordaran? "Como una mujer que vivió con mucha entereza y fuerza moral".

¿Qué le recomendaría a los cubanos más jóvenes? "Que todo en la vida hay que hacerlo con perseverancia y pasión. Lo demás no cuenta".

http://www.miamiherald.com/1321/v-fullstory/story/837610.html

Cuba arresta a 100 opositores el Día de los Derechos Humanos

El futuro de EuropaCuba arresta a 100 opositores el Día de los AGENCIAS – La Habana – 12/12/2008

La policía cubana ha detenido a un centenar de opositores esta semana en Cuba para evitar su participación en las marchas que conmemoraron el miércoles el 60º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, según denunció la organización Comisión Cubana de Derechos Humanos (). La mayoría de los detenidos ya han sido puestos en , anunció ayer el de la CCDH, Elizardo Sánchez, quien denunció que la actuación del Gobierno había reventado la marcha convocada frente a la sede de la Unesco en La Habana.

Elizardo Sánchez afirmó que el Gobierno cubano ha lanzado "una nueva oleada de represión política" con "entre 60 y 100 detenidos". "Estamos todavía identificando los nombres, eso es normal, y hay que esperar a que eso se confirme", indicó Sánchez, tras explicar que el próximo lunes contará con un balance definitivo del número de arrestos. El presidente de la CCDH aseguró que las detenciones se produjeron en todas las provincias del país.

La disidencia cubana convocó el miércoles distintos actos que incluyeron una marcha de las , organización de mujeres familiares de opositores condenados en 2003; la manifestación en un parque ante la sede de la Unesco en La Habana y un acto de la organización Agenda para la Transición. La manifestación ante la Unesco fue abortada por la oleada de detenciones.Damas de Blanco

Unos 30 miembros de Damas de Blanco desfilaron sin incidentes por La Habana con flores y camisetas impresas con el rostro de sus parientes detenidos. Laura Pollán, miembro del grupo, aseguró: "El Gobierno cubano es como una moneda: una cara es la que presenta al mundo y otra es la que presenta dentro del país".

El régimen cubano también llevó a cabo su acto conmemorativo del 60º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, durante el que el ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque, aseguró que sigue "en proceso" la aplicación de los pactos -el de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el de Derechos Civiles y Políticos de la ONU- firmados por Cuba el pasado mes de febrero. Pérez Roque aseguró que el régimen comunista ha construido una "sociedad imperfecta" pero con "avances innegables".

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cuba/arresta/opositores/Dia/Derechos/Humanos/elpepiint/20081212elpepiint_4/Tes

Cuba vive un momento de parálisis política

Posted on Tuesday, 12.09.08''Cuba vive un momento de parálisis política''By WILFREDO CANCIO ISLA / El Nuevo HeraldMADRID

Casi al cumplirse medio siglo del triunfo revolucionario que respaldó con pasión desbordada en enero de 1959, la doctora Martha Frayde prefiere pensar en esta etapa histórica como "un interregno'', un espacio de tiempo en el que Cuba ha vivido congelada, sin libertades democráticas ni derechos ciudadanos.

"Hace 50 años nadie pensó que llegaría a presenciar esta desintegración nacional, este deterioro tan terrible de la vida de los cubanos'', comenta Frayde con la serenidad que le proporcionan sus 88 años. "Las personas que vayan a tener responsabilidad ejecutiva en una Cuba futura deberán hacer una radiografía de lo que ha sucedido en estos años para saber por dónde conducir al país: será una tarea extremadamente difícil''.

Reacia a las entrevistas, Frayde habló con El Nuevo Herald en la sala de su apartamento en Madrid, repleto de libros y motivos cubanos. En las paredes de la sala cuelgan cuadros de Amelia Peláez y de Wifredo Lam, su gran amigo. El pasado año entregó 49 cuadros de su valiosa colección a la de Miami y aguarda por un trámite para completar el donativo de los que aún tiene en su poder.

Está ya recuperada de una reciente cirugía ortopédica, pero camina aún con dificultad, apoyándose en andadores. Mantiene la mente lúcida y no ha pedido la sonrisa ni su capacidad de ironizar.

"Yo nací de pie, y los que veníamos de pie teníamos suerte'', dice jocosamente. "Y realmente no puedo pedirle más a la vida''.

Militante del Partido Ortodoxo y protagonista de primera fila en la revolución de Fidel Castro, impulsora del proyecto del Nacional y la de Enfermería de La Habana, representante de Cuba en la UNESCO hasta 1965, Frayde discrepó del rumbo totalitario del régimen y renunció a su puesto en París. Desoyendo las recomendaciones de sus amigos cercanos, volvió a La Habana, se reincorporó al ejercicio de la medicina y comenzó a ventilar sus discrepancias públicamente.

Decidió que quería marcharse del país, pero Fidel Castro se negó a otorgarle el permiso de salida.

"Entonces comencé a reunirme con personas que estaban inconformes con la situación del país; nos veíamos en el parque de 17 y K [barrio habanero del Vedado] para que pareciera un encuentro de amigos en un lugar público'', recuerda. "Siempre con la idea de desafiar al régimen pacíficamente, porque la caracterizó la vida republicana, el propio Movimiento 26 de Julio se inició con violencia y llegó al poder con violencia, y eso no ha sido nada positivo para la nación''.

Así se gestó el movimiento de , que el 28 de enero de 1976 fundó su primer grupo de activismo pacifista: el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (), establecido por Frayde y el profesor Ricardo Bofill. A ellos se sumaron el ex diplomático y asaltante del Cuartel Moncada Gustavo Arcos Bergnes, y el profesor Elizardo Sánchez Santacruz.

"Nuestro aporte quedará para la historia'', afirma "Tuvimos la determinación de enfrentarnos con valentía al régimen en momentos en que eso costaba muy caro''.

Pocos tiempo después, el 10 de julio de 1976, Frayde fue a la cárcel bajo acusaciones de reunión con contrarrevolucionarios, vínculos con agentes de la CIA e intento de salida del país. La condenaron a 29 años y cumplió tres años y cuatro meses en la prisión Nuevo Amanecer antes de salir en y marchar al exilio en España, en diciembre de 1979.

"Agradezco a la vida haber estado en la cárcel'', confiesa Frayde, que pasó nueve meses en una celda preventiva de cinco por seis metros, hacinada junto a una treintena de presas comunes. "Como médico no había tratado al pueblo cubano en los estratos más bajos, y puedo decir soy un ser humano más comprensivo después de pasar por esa experiencia, más propia de un manicomio de un centro penitenciario''.

En el exilio, Frayde ha sido una incansable promotora del CCDH, denunciando las violaciones del régimen cubano y reclamando la liberación de los presos políticos: "Cuando salí de la cárcel sabía que era imposible quedarme allí y tenía la esperanza de hacer algo por Cuba desde afuera, con una causa que pudiera unir a todos los cubanos, más allá de las controversias políticas e ideológicas''.

Una de sus contribuciones fundamentales ha sido la confección del boletín del CCDH, que desde 1989 se distribuye trimestralmente, con documentos, informaciones y denuncias de la situación de Cuba. Lo realiza desde su apartamento en Madrid, ''sin computadora y sin , porque en cuanto a las nuevas tecnologías me quedé en el fax, soy de la era de la carreta''.

"Cuba vive un momento de parálisis política total'', señala la activista. ''Los ciclones han acabado de remachar la situación económica y uno se pregunta con incredulidad hasta dónde puede llegar la capacidad de resistencia del pueblo cubano''.

Frayde se remonta a los días de la eclosión revolucionaria y la llegada de Fidel Castro al poder. Su grado de confianza con el líder cubano llegó al punto de que Castro le entregó una nota de puño y letra para el acceso de manera permanente a su presencia física, en enero de 1959, y le comisionó personalmente la construcción del Hospital Nacional "Enrique Cabrera''. El cheque de $5 millones entregado por la firma Gravi para la edificación fue incluso ordenado a nombre de Frayde.

"Los cubanos nos dejamos pisotear por enamorarnos de su personalidad: fue una especie de anestesia colectiva que nos invadió a todos'', rememora. "Yo quería hacer algo grande por mi país, modernizar las estructuras de los hospitales, extender la pública a los lugares más remotos, crear la carrera de auxiliares de enfermeras… Creo que logré cosas importantes, pero estaba muy inmersa en el trabajo y vine a darme cuenta de la deformación del proceso con posterioridad. Fidel Castro nos engañó a todos, empezando por mí. Los visionarios del primer momento fueron la minoría''.

–¿Cuál fue el momento que marcó su ruptura?

–''Mis discrepancias empezaron con el Ministerio de Salud Pública, pero el conflicto espiritual que me llevó a romper con el régimen fue la Crisis de los Misiles en 1962, cuando vi la posibilidad de una destrucción del mundo a merced de las ambiciones políticas y totalitarias de Fidel''.

–¿Cuál es su visión personal sobre Castro desde los días del Partido Ortodoxo?

–''Es un hombre a quien le gustó siempre rodearse de gente inferior a su capacidad intelectual y que siempre estuviera dispuesta a asumir lo que él proyectaba, sin análisis crítico. Desde los días de la lucha armada, su movimiento no dudó en liquidar a todo el que se le enfrentaba. Los libros que leía siempre fueron para sacar ejemplos aplicables a sus objetivos de lucha. Era un hombre bien ortodoxo en sus lecturas''.

Frayde se opone a un Nüremberg cubano para aplicar justicia por los desmanes cometidos durante el régimen comunista.

"A largo plazo lo que necesita un país es algo más que un proceso de Nüremberg. Hay que darle esperanzas al pueblo y habrá que actuar con mucha paciencia, tolerancia e inteligencia, poniendo por encima los deseos de hacer avanzar al país. Pero aunque anhelo volver a una Cuba democrática, no se si mis años me lo permitirán''.

–¿Y Fulgencio Batista? ¿Cuál será el juicio definitivo de la historia?

–''Como figura histórica se va a favorecer de los errores de Fidel Castro por estos 50 años. Fidel Castro lo ha dejado chiquito como ''.

http://www.miamiherald.com/1321/v-fullstory/story/806585.html

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